¿Qué es lo primero que imaginamos cuando escuchamos hablar de Mar del Plata?

Seguramente, quienes no vivan allí, pensarán inmediatamente en que es el centro turístico más concurrido de la Argentina. Y es cierto. Pero más allá de esta cualidad, Mar del Plata, se, cuenta entre las ciudades más grandes e importantes de nuestro país: no sólo por sus dimensiones y por su numerosa población, sino también
Por su interesante historia, que implica a varias familiar tradicionales argentinas. Es que esta ciudad, se gestó en un seno aristocrático, y por más que mucha agua haya corrido bajo el puente, su alma señorial perdura. Ese estilo y ese renombre que le dieron los primeros veraneantes ,siguen otorgándole prestigio al balneario.

Es casi imposible imaginar un gran descampado en la actual zona de la Laguna de los Padres o de la Bristol. Pero alguna vez, unos 120 años atrás, en estos lugares no había absolutamente nada.
¿Quiénes fueron entonces los osados visionarios que decidieron impulsar semejante proyecto de urbanización? Cualquier habitué de Mar del Plata se referiría inmediatamente a los ya afamados apellidos Peralta Ramos y Luro. Acertado. Aunque hay un tercero en cuestión que no sería justo dejar fuera del libreto..

Si bien suena un tanto extraño, fue la sangre portuguesa la que dio el primer paso. José Coelho de Meyrelles, representante de un consorcio portugués, viajó a fines de 1856 a esta zona para habilitar un saladero. En un convoy formado por carretas tiradas por bueyes, este caballerohonrado con títulos nobiliarios por el Rey Portugués, es considerado el primer habitante de Mar del Plata.He aquí el primer aristócrata. Méyrelles dispuso construir el  saladero al pie de la actual loma Santa Cecilia, entre las calles 25 de mayo, Luro, Corrientes y San Luis.
El muelle de hierro para embarcadero fue construido en Punta Iglesia; también fundó un molino accionado hidraulicamente y un almacén de ramos generales.puerto de Laguna de los Padres, como se llamó después a la población que rodeaba el saladero, empezó a progresar. Sin embargo, Meyrelles comenzó a tener problemas económicos y de salud, por lo que decidió vender sus bienes.
Es en ese momento donde aparece en escena el aristócrata nº2: Patricio Peralta Ramos. Operador inmobiliario y empresario nato, Peralta Ramos compró a Meyrelles sus tres estancias: Laguna de los Padres, San Julián, y La Armonía, las cuales se extendían sobre un total de 136.000 hectáreas. A partir de entonces concibió la idea de fundar un pueblo, aprovechando el caserío que había originado el saladero. En 1873 comenzó a gestionar esta idea ante Mariano Acosta, gobernador de la provincia de Buenos Aires. En una de sus cartas al gobernador expresaba: «Este punto, llamado a gran desenvolvimiento, es ya hoy un pueblo, excelentísimo señor. Hay en él un gran saladero. Hay un muelle de fierro. Hay un molino de agua que puede elaborar la harina suficiente para las necesidades de la localidad. Los ramos a explotar se presentan ya de una manera fácil y productiva». Sus argumentos eran más que elocuentes, y el gobernador no resultó difícil de convencer. El 19 de febrero de 1874, quedó fundada Mar del Plata.

El nombre lo propuso Peralta Ramos cuando decidió fundarla, ya que al parecer la región había sido llamada así desde hacía varios años. Dos versiones corren acerca del nombre: Que los indios calificaban a la playa aiviñ inalco, que significa brillante y podría haber dado lugar al nombre Plata; o que la denominación Río de la Plata se transformó en Mar del Plata para referirse específicamente a la zona.
Ya fundado, el lugar ya tenía cuerpo y estaba llegando su alma. En 1877 Pedro Luro arriba a Mar del Plata.
Dueño de una considerable fortuna que había generado desde su llegada a la Argentina en 1837, este tenaz vascofrancés compró a Peralta Ramos la mitad del saladero, tierras y propiedades en el pueblo. Mar del Plata, que en pocos años se convertiría en ciudad, empezó a prosperar desmedidamente. Luro activó enseguida el potencial industrial de la región, a la vez que comenzó a concebirla como destino turístico de las clases acomodadas.
Sin duda, su visión fue un gran acierto. Sus primeros quehaceres industriales
fueron la «Barranca Luro», el «Monolito Luro» y la « Fábrica de Jabón y Velas Negro Animal-La Primitiva» ,mientras que su primer empredimiento turístico construcción fue la construcción del «Grand Hotel», con 110 habitaciones y que ocupaba una manzana. Los futuros veraneantes ya tendrían donde hospedarse.

Llega el primer tren

Durante la gestión de Dardo Rocha, gobernador de la Prov. de Buenos Aires, fue inaugurada el 26 de septiembre de 1886, la prolongación del ramal ferroviario entre Maipú y Mar del Plata.Diego Corkhill compro a Luro y a Peralta Ramos las doce manzanas comprendidas entre Luro, 9 de Julio, San Juan y Don Bosco.

Dentro de esa demarcación (actual ubicación) construyó la estación ferroviaria y el galpón de máquinas. Esta estación fue el primer «chalet» local, modelo típico de una estación de línea. La llegada del tren cambió repentinamente la dinámica del pueblo, dándole un desmesurado impulso. Es más, el tildar a Mar del Plata de «pueblo» quedaría definitivamente en el pasado: en 1906 sería declarada ciudad.

«Invasión» de turistas

En el verano de 18861887, el Grand Hotel estuvo repleto de pasajeros; era la primera temporada de Mar del Plata, como ciudad balnearia. En el amplio salón comedor del hotel, tocaba una orquesta y se bailaba.
Los turistas, una vez que volvían de la playa, organizaban excursiones a caballo hasta el arroyo La Tapera, a la Laguna de los Padres y a estancias vecinas.
Turistas adinerados comenzaron a invadir el balneario en las temporadas de verano. Mar del Plata, sin embargo, no ofrecía todavía una infraestructura que complaciera en su totalidad los requisitos de los turistas. José Luro hijo del gran pionero del progreso marplatense, se propuso resolver ese problema. Constituyó una sociedad para la habilitación de un gran establecimiento que fuera centro social destacado del balneario: el Bristol Hotel, inaugurado en enero de 1888. Este hotel se convirtió, así en el punto de convergencia de personajes socialmente destacados que concurrían a Mar del Plata desde su fundación. ¿Quiénes fueron los primeros privilegiados en veranear en tan distinguido balneario? Los apellidos más recurrentes de las primeras familias que pasaron sus veranos en Mar del Plata eran Peralta Ramos, Luro, Barreiro, Zubiaurre, Márquez, Gascón, Dimet.

La playa Bristol, frente al hotel, fue la favorita de los veraneantes, por ser la más céntrica. Desde 1887, todos los años aumentaban las casetas de baño. Pero ... ¿qué era una caseta? Bueno, sería una versión sofisticada y refinada de lo que hoy es una carpa, aunque se la usaba principalmente para ponerse el traje de baño, ya que los aristócratas llegaban y se iban de la playa con ropa de calle. Las primeras casetas fueron rodantes; eran arrastradas por caballos, y conducían a los bañistas hasta el borde del mar. Más tarde fueron reemplazadas por casillas fijas, que tenían frente a la entrada un caminito de madera que se utilizaba para hacer menos tedioso el tránsito por la arena. Aquellos veraneantes adinerados requerian el mayor, confort y estas sendas no les fueron suficientes: en pocos años dieron lugar a paños enramblados que se extendían frente a los balnearios uniéndolos. Así nació la famosa rambla, que debió ser reconstruida cinco veces a causa de los violentos temporales que la desmoronaban. Las sucesivas ramblas fueron escenario durante año de las más exquisitas costumbres de la alta sociedad porteña. A principios de este siglo, el five o' clock tea en las confiterías sobre la rambla (la «Promenade»,«La Brasileña» , o el «Ocean» era el ritual más celebrado. Si algún intrépido inglés hubiese pasado por este lugar, fácilmente se habría sentido como en su casa. Desde la mitad de los materiales del edificio hasta la vajilla y el té eran europeos. Esto sin mencionar la ropa de los veraneantes, que si no había sido hecha en Londres a medida, era por lo menos de tela inglesa o francesa. Sombreros desbordantes de plumas quedaban pintados en las refinadas mujeres que intercambiaban palabras en castellano con el inglés, y el francés. ¿De qué hablaban? Del rico té, de la pasada temporada  en Europa , o de cómo estaba el tiempo en París. La Belle Epoque había encontrado su tiempo y espacio en Mar del Plata.

Una ciudad de espectáculos y casino

Gracias a los primeros veraneantes, que ni siquiera estando de vacaciones podían desligarse de su pasión por la cultura, Mar del Plata se fue convirtiendo en una ciudad famosa por la variedad y calidad de su cartelera de obras teatrales. La primera sala de espectáculos que hubo en la ciudad funcionó en una modesta casa de la actual calle Rivadavia entre San Luis y Córdoba, donde se representaba comedias en un escenario improvisado.
Varios año después, se construyó sobre la playa «El Pabellón» donde hoy se encuentra el «Club Mar del Plata». Allí, funcionaba el primer casino y se prestaba un espacio para las improvisaciones de actores y   aficionados. Finalmente, comenzó a tomar forma alrededor de 1882 el teatro Colón, frente a la actual Plaza América.

Cuenta el veterano habitante de Mar del Plata, Balila Paccini, que antes de la construcción de la rambla en 1929, el centro mas refinado del espectáculo era el Palace Theatre.
«Construido por artesanos y  decoradores franceses, de gran lujo al estilo romántico de aquellos años, predominaba el rojo terciopelo en sus butacas, arañas y apliques en bronces labrados. Con capacidad para 700 u 800 personas, era para la gran élite rica y aristocrática. Sus escenarios eran visitados por compañías francesas y españolas de primer nivel».
Más tarde y encabezadas por el Odeón, se fueron sucediendo otras salas de espectáculos, corriendo en paralelo al creciente auge del cine de las primeras décadas del siglo XX. Las clases acomodadas podían escoger entre una gran variedad de salas.
«El incendio del teatro Odeón causó una gran tristeza. Pero la sala resurgió de la mano de la voluntad férrea de Luis Sandrini, quien lo cambió y restauró, aunque ya no con el estilo que había tenido. Allí, Sandrini y su compañía tuvieron mucho éxito durante varias temporadas».

Balila Paccini rememora algunas facetas de la vida social en Mar de Plata: «A los cines del centro se iba bien vestido. Los intervalos eran muy largos y se transformaban en reuniones sociales muy agradables. En aquellos años toda la ciudad era mucho mas afecta al cine que al teatro».
Pero la diversión, también se hace presente cuando la adrenalina recorre el cuerpo y el ruido de
Las fichas estalla sobre las mesas de juegos ¿Quién no relaciona Mar del Plata con el casino?
Pareciera ser que este riesgoso pero entretenido pasatiempo, estuvo siempre presente en las vidas de los aburguesados turistas marplatenses. Luego del fracaso de varias ruletas precarias instaladas siempre frente a la playa, en 1892, se estableció la primera ruleta «como la gente», cuya mesa, fichas y discos habían sido traídos directamente desde Europa. Concurrían solo familias veraneantes, alojadas en el Bristol Hotel. A partir de ese momento, el negocio del juego quedo instaurado como símbolo incuestionable de Mar del Plata.

El Puerto

Debido a su condicion de puerto natural, las actividades portuarias en  Mar del Plata, fueron iniciadas mucho antes de su fundacion.Meyrelles habia habilitado un muelle en lo que hoy es Punta Iglesia. Pero recién en 1887, vecinos calificados y veraneantes proyectaron la construcción de un puerto, constituyendo la Sociedad Anónima Puerto Mar del Plata para explotarlo.

La iniciativa no prospero y los planos fueron donados al gobierno nacional. Recién en 1909 (22 años después), el Congreso de la Nación autorizo al Poder Ejecutivo a contratar la construcción del puerto de ultramar de Mar del Plata, la cual se inició en 1911 y quedó inaugurado en 1913. Desde entonces, la actividad portuaria en Mar del Plata comenzó a desarrollarse sin pausas.El vecino Balila Paccini recuerda algunas curiosidades del puerto: «Para 1920 ya se había tomado posesión de las lanchas que todavía eran a remo. Algo típico, era la hora en la que llegaban las lanchas y empezaban los remates. Las fabricas mandaban a su personal especializado para elegir o comprar productos. Hasta 1926 la calle principal 12 de octubre era un barrancón de piedra, pero ya empezaban a instalarse los primeros negocios. En esos años predominaba mucho la madera, por lo cual las primeras construcciones eran de neto origen italiano y le daban al puerto la fisonomía italiana».

El «infaltable» golf

Deporte tildado como exclusivo, el golf no podía faltar en Mar del Plata.
En enero de 1900 se reunieron  dieciséis caballeros de la primera sociedad anglo-argentina y resolvieron la fundación del «Mar del Plata Golf Club». Impulsado y financiado por esta misma sociedad, el proyecto comenzó a concretarse cuando los primeros nueve hoyos fueron trazados en los links del actual Golf Club Mar del Plata. Desde entonces, el numero de aficionados comenzó a aumentar sin interrupciones. En la temporada 1916-1917, jugando allí alrededor de 1000 personas , lo cual representaba para el club importantes ingresos. La sede social, cuyo edificio es uno de los más atractivos de Mar del Plata, se construyó varios años más tardé.

Y así, a lo largo de nuestro siglo, Mar del Plata se fue expandiendo, desarrollando y refinando  de la mano de gente de pura cepa que buscaba fomentar una ciudad exclusiva, acorde a a los gustos exquisitos de la aristocracia argentina. Arquitectura, playas, espectáculos, paseos, deportes tuvieron en esta ciudad balnearia un origen elitista. Hoy, convertida en el principal centro turístico de la Argentina, y en una de lasciudades más importantes de la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata sigue irradiando sabores distintivos. Caminar por sus calles, por sus playas, por la rambla, tomar el té en el Torréon, dar una vuelta por el barrio Los Troncos, ir al teatro Colón... Usted no se ha equivocado.