Recuerdos de mi Ciudad
Luego de mantener una extensa y agradable conversación, con Balila Paccini, un pujante ciudadano marplatense de mas de 84 años nos comento muchas cosas, hoy solo les contaremos sobre el Hotel Bristol.
Hay hechos y cosas que resultan imborrables para la memoria, y éstos se conservan como en una biblioteca y cuando uno tiene que contarlos y revivirlos, los trae a la memoria, parecería mentira pero ellos se atropellan por salir y darse a conocer.
Yo me remito a este recuerdo y deseo transmitirlo a esta juventud, ya que tiene algo de historia de nuestra hermosa y querida ciudad.

Vamos a recordar el Hotel Bristol que fue uno de los más lujosos de América, su fama trascendió internacionalmente en el concierto hotelero de aquellos años.
Su nombre tiene descendencia inglesa, y quedo grabado para los marplatenses, como un sello imborrable, con el correr de los años se transformo en: La Rambla, Playa y Balneario Bristol, Galería, Panadería y Joyería Bristol y muchos otros.
La entrada estaba ubicada mirando al mar, donde hoy el nuevo edificio Torre ocupando toda la manzana, con una entrada casi principesca al mejor estilo ingles y una gran sala de estar con imponentes alfombras, su moblaje ingles de caoba lucia a tono con los enormes espejos biselados, todo esto completaba una gran recepción de acuerdo a su jerarquía. Jamas olvidare el personal de recepción mas que empleados parecían generales, eran serios pero de trato muy amable, sus uniformes poseían botoneras, charreteras y  guantes.
Fue el presidente Pellegrini quien inauguró el Hotel, con invitados extranjeros y la más alta clase porteña.
Poseía un gran comedor, no podría especificar la medida pero tendría unos 40 mts de ancho, sus cielorrasos estaban decorados por artistas (pintores, yeseros, los electricistas habían sido traídos de Francia), tan bellos paisajes, ángeles y angelitos, bailes regionales, fuentes y pagodas chinas, eran todo lo que se podía ver en el decorado del cielorraso de ese espléndido comedor.

Los mozos vestían de gala: con guantes muy elegantes y muy finos, algunos hablaban hasta cinco idiomas, los maitres vigilaban todo el comedor mientras conversaban con los comensales.
Como todavía no se habían construidos los grandes chalets las familias adineradas pasaban el verano en el Bristol, en la puerta de entrada había 10 ó 12 coches de caballos impecablemente lustrados, los cocheros impecables y de galera eran supervisados por el Señor que les otorgaba los viajes, estos vivían exclusivamente del hotel y sus veraneantes que paseaban por la ciudad.

La manzana donde hoy esta el Hotel Dorá era todas habitaciones en suites (las mas caras) tenían cocina, enfermería, servicio de mucamas bilingüe las 24 hs, mientras que en la manzana de enfrente estaban los dormitorios más baratos, la planta baja, subsuelo y dos pisos eran ocupados por el personal del hotel, arriba del comedor estaba la sala de juegos: con punto y banca, ruleta y bar (estas eran explotadas por una familia que tenían casinos en Francia y que años después financiaron la construcción de la actual rambla que hoy disfrutamos), también tenia sala de lectura y un salón inmenso de baile con escenario y los pisos de arriba eran de gran lujo para recibir a los grandes artistas, políticos, y personalidades internacionales. Esa fue la Belle Epoque.
Por la calle Rivadavia estaban las cocinas, carnicerías (donde entraban las reses enteras y luego los expertos carniceros bajo la tutela del gran cheff se encargaban de cortarlas) también había una panadería que producía el propio pan, las masas finas y las facturas.

La parte que fue comedor después se transformo en la galería Bristol por muchos años con negocios de gran lujo (y hoy en estado calamitoso) sus muebles eran de caoba ó roble americano, fabricados en Inglaterra por la firma Thomson & Cia., los mármoles de Italia y los bronces y artesanías de Francia y ni hablar de lo que eran las vajillas y platerías, arañas de cristal de Bacarat y cristal de Roca, alfombras persas. El solo echo de pensarlo me hace creer que esto no sucedera nunca mas.

Contaremos en pequeñas notas, Secretos de la historia de Mar del Plata, que sorprenderá por la bella época que ha vivido esta ciudad.
El fantasma del viejo Mar del Plata se oculta detrás de la monumental ciudad de hoy y a veces asoma en la nostalgia de la evocación.

Primer menu del Bristol
Preparado por personal especializado, contratado en Europa, el 8 de enero de 1888 sé inauguro oficialmente el Hotel Bristol. Mas de 300 personas fueron invitadas de Bs.As., las cuales viajaron en tren desde Plaza Constitución.El menú de ese día fue: Melón- Jamón crudo, consomé double en tasse; langostino americano; supreme de chapan a la Bristol; medaillon  de boluf grille;  pommes paille; salade quimiral; biscuit glose cinquentenaire y café. Y el día 16 de abril de 1944 se sirvió él ultimo almuerzo.

Residencias privadas
A lo largo de la Historia de Mar del Plata nos encontramos con bellísimas construcciones como: Hoteles, residencias de familias conocidas, instituciones, todo enmarcado en un estilo refinado y de clase alta. Quienes llegaron a la ciudad balnearia hace medio siglo ó más, detienen su mirada en el rostro de la ciudad moderna, tratando de encontrar los rasgos sutiles del Mar del Plata del 1900 que se encaminan al Boulevard Marítimo, recorriendo el trayecto entre la Plaza Colón y el Torreón del Monje, para seguir después a Cabo Corrientes. Allí estaba el chalet de Casimiro Polledo, erguido como vigía del panorama; cercano al  de Tornquist que poseía un maravilloso parque, Ortiz Basualdo, Alberto del Solar, Dardo Rocha, Arturo Z. Paz, Adela Peña de Udaondo aún en pie en la calle Colón y Güemes, el de Manuel de Uribelarrea, los de María Unzué de Alvear, Tomas Duggan,  Enrique Anchorena, Rafael Ocampo, Federico Green, José Cortejarena, Alberto Leloir, José B.Sala.

Los arquitectos que ideaban las mansiones eran franceses e ingleses, basándose en la formación de su país. Los ingleses hacían grandes casas en forma de “L” o de “U” con irregularidades planimétricas, extendidas en parques arbolados.Los franceses en cambio concentraban la casa alrededor de un punto.
Subsisten las de Diógenes de Urquiza en la manzana rodeada por las calles Tucumán, Areneles, Quintana y Saavedra, el de Hortensia Aguirre ubicado en calle Garay y Carlos Pellegrini, el de Axel Aberg Cobo en Alsina al 2300, el de Zuberbuhler, y en Chapadmalal la de Miguel Alfredo Martinez de Hoz, el Palacio de la Sra. María B.de Hardy, y centenares de mansiones más de gran jerarquía.

Camellos por la playa Bristol
Un español llamado Francisco Medina en el año 1912, quiso tecnificar las tareas agrícolas por ende gestionó ante el Ministerio de Agricultura de la Nación la importación de camellos. Trajo una docena de las Islas Canarias, pero todo resultó un fracaso, ya que los dromedarios se negaron a colaborar, no conforme, ideo un curioso y novedoso servicio para los turistas.

El afiebrado ritmo de ascenso, el cual tiene su origen en diversas causas determinantes, como por ejemplo las vías férreas, la habilitación del Bristol Hotel, la construcción de la rambla Bristol, la habilitación del camino pavimentado entre Mar del  Plata y Buenos Aires.

Coloco sillas de madera al modo de montura a sus camellos y ofrecía un servicio de paseos remunerados, de una punta a la otra de la playa Bristol. Nuevamente fracaso su idea, pues no eran muy higiénicos y el aroma en las playas no era agradable. Finalmente para la inauguración de la nueva rambla organizaron una carrera de camellos en la playa, después nunca más se supo de ellos.

Nieve en Mar del Plata
El 1 de agosto de 1991 la ciudad amanece toda pincelada de color blanco, se habían dado todas las condiciones meteorológicas suficientes para que nevara. Toda la gente tomaba sus maquinas de fotos y salía a las calles a fotografiar la nieve, los principales lugares de atracción fueron las playas, Sierra de los Padres donde hasta algunos se atrevieron a buscar en los armarios sus equipos de ski, en otroslugares se armaron muñecos de nieve que resistieron varios días, en algunos colegios  hasta suspendieron las clases por ansiedad e insistencia de los propios alumnos.

Fue sorprendente poder ver los techos de las casas blancos, el contraste de la arena con la nieve y el mar, podemos afirmar que en esta ciudad han pasado fenómenos meteorológicos de los más diversos desde la anterior nevada en 1925, el temporal de 1929 que destruyo parte de la rambla de madera, la ola gigante de 1954, la cola del tornado,etc. pero nunca uno tan pintoresco como éste.

Archivo Museo Historico Municipal en la Villa Mitre
“Don  Roberto T. Barili”
Villa Mitre: integra el conjunto de las pocas y grandes residencias levantadas en la llamada Loma del Tiro a la Paloma desde 1908. Hoy sede del Archivo Museo Histórico Municipal “Don Roberto T. Barili”, en sus orígenes fue una importante fracción de terreno de mas de dieciséis manzanas, compradas a fines del siglo pasado por el Ing. Emilio Mitre, hijo del General Bartolomé Mitre (presidente de la República y fundador del Diario La Nación) su profesión, su condición de periodista, y de director del diario, le sirvieron para realizar proyectos de real importancia para la ciudad.

Luego de la muerte del Ing. Emilio Mitre, y de su esposa Doña Angiolina Astengo, la villa pasa a manos de su sobrina la Sra. María Delfina Astengo de Moores. Ella es quien la cede.
Archivo Histórico Municipal: Habilitado el 17 de agosto de 1969, por Decreto, en un reducido local anexo al Teatro Colón, organizado y dirigido (hasta su fallecimiento, el 12 de enero de 1993) por el periodista, escritor e historiador marplatense Don Roberto Tomas Barili, quien reunió importante material ilustrativo sobre la fundación y evolución de nuestra ciudad (fotografías, documentos, películas, expedientes del siglo pasado y del actual. Libros referidos al Historial Marplatense, referencias sobre las familias argentinas y vecinos de Mar del Plata, objetos, cuadros, muebles y joyas de gran valor documental y económico, pertenecientes a las familias fundadoras de la ciudad).Material reunido con la finalidad de hacer conocer y honrar el pasado, contribuyendo a formar una sana conciencia de unidad social, mediante el amor y el respeto a la tradición.

El ambicioso plan fue materializándose sin pausas, permitiendo la realización de diferentes exposiciones: en la Capital Federal en el año 1974, habilitada en el salón Nacional, la cual fue elogiosamente comentada ó en nuestra ciudad con material inédito del Archivo Histórico Municipal, en el amplio salón de exposiciones del ex-Banco Santander, destacándose la afluencia de publico (en tres meses mas de 700.000 personas), también en establecimientos educacionales, etc. Proyectaba así la institución su labor sobre la comunidad, constituyendo un estimable aporte al patrimonio espiritual y cultural de Mar del Plata.
La cantidad de donaciones recibidas de gran valor histórico, dio lugar al nombre actual.

La Sra. María Delfina Astengo de Moores, conocedora de esta obra y de la trayectoria de Don Roberto T. Barili, dona a la Municipalidad en 1979, “LA VILLA MITRE” para ser sede permanente del Museo Histórico, inaugurándose 10-02-1981.
El Museo comienza una nueva etapa, donde a través de los distintos ambientes-salas puede exhibir en forma acorde el material que dispone, preservando la arquitectura el edificio.
Proyección Cultural: Revivir, enseñar, educar, son las acciones educativas que realiza el Museo a través de: Visitas guiadas a estudiantes con un recorrido-clase  observando: fotografías, documentos y objetos, siendo visitada en los últimos años por alrededor de 100.000 personas.
Asesoramiento y orientación, en investigaciones a nivel local, nacional e internacional, sobre diferentes temáticas y niveles a través del material documental y de hemeroteca (archivos de diarios más importantes del país desde 1936)
Visitas guiadas al público en general ó por intermedio del Ente Municipal de Turismo, gerencias de hoteles y organizaciones de congresos por teléfono/fax al 0223-4951200.

Búsqueda de donaciones: el museo ha logrado a través de 30 años de labor ininterrumpida de Don Roberto T. Barili el ingreso de donaciones de familias marplatenses y argentinas, convirtiéndose de esta manera en “LA MEMORIA DE LA CIUDAD”.
El 10 de febrero de 1996 por ordenanza, se le impone el nombre de Don Roberto T. Barili.
La institución se prepara tecnológicamente para ingresar al nuevo milenio con los elementos necesarios para poder cumplimentar con los nuevos requerimientos educativos y de investigación.
Lo invitamos a sumarse con su visita, donación o participación.